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La calidad de vida y la salud no pueden concebirse en el mundo de hoy sin tener en cuenta el sueño el cual ocupa gran parte de nuestra vida y condiciona la calidad de nuestras actividades diurnas, sin olvidar las consecuencias físicas y psicológicas que implica un mal sueño crónico. Todos hemos experimentado de manera puntual o de forma crónica los efectos que tiene la privación de sueño, la mala calidad del mismo o la excesiva somnolencia diurna. El sueño no es sólo una desconexión de la consciencia ya que nuestro cerebro sigue activo mientras duerme por lo que debemos darle más importancia y considerar a este fenómeno como uno de los tres pilares básicos de nuestra salud: adecuada nutrición, ejercicio físico y sueño reparador.


¿Cómo podemos saber si tenemos algún trastorno de sueño?

Siempre que nos sea muy fácil dormir en aquellas horas que supuestamente tengamos que estar despiertos o que sea difícil dormirnos o mantenernos dormidos en aquellas horas en que supuestamente tengamos que estar durmiendo es muy probable que suframos de algún trastorno de sueño el cual precisa de su evaluación. Asimismo es probable que presentemos algún trastorno de sueño si mientras estamos dormidos efectuamos movimientos o comportamientos inusuales, como puede ser el dar sobresaltos en la cama, levantarse, caminar, etc. Ante la más mínima duda debe consultarse con el médico. Con ello conseguiremos en primer lugar tranquilizarnos ya que alguien conoce el problema y toma parte de su responsabilidad y en segundo lugar es probable que pueda ser solventado. El paciente afecto de un trastorno de sueño a menudo es un paciente complejo que precisa de un seguimiento y control por diferentes especialistas médicos al servicio de un centro de sueño que deben intentar dar respuesta a todas las quejas que plantee el sujeto o a los problemas que se descubran en él. Algunos trastornos del sueño se detectan en base a su repercusión durante el periodo en que debemos estar despiertos. No es vago o perezoso aquel que durante el día tiene dificultad para estar despierto o está cansado cuando se levanta. No es normal realizar ciertos movimientos o conductas mientras se está durmiendo. Tampoco es normal la dificultad mantenida para conciliar el sueño ni la interrupción constante del mismo. Todos estos síntomas son señales para consultar con el médico.


¿Cuantas personas padecen de trastornos del sueño?

En sí puede afirmarse que todo el mundo en algún momento de su vida ha tenido, tiene o tendrá algún trastorno de sueño de tipo transitorio o permanente. En muchas ocasiones no es el propio paciente quien es consciente de tener un porblema de sueño sino un familiar directo, que sufre las consecuencias, quien toma la iniciativa de acudir a un profesional. No por ello tenemos que alarmarnos puesto que la gran mayoría de trastornos carecen en sí de importancia. Así pocos de los frecuentes trastornos del sueño que padecen los niños son físicamente importantes para ellos puesto que en general no les afectan lo más mínimo. En este caso en concreto lo que provocan es un mal sueño en los padres los cuales no pueden acudir plenamente despiertos a sus actividades diurnas con el consiguiente mal estar.


¿Cuales son los trastornos de sueño más importantes?

Todo trastorno es muy importante para aquel que lo padece pero puede decirse que hoy en día los trastornos de sueño más importantes son aquellos que cursan con excesiva somnolencia diurna. Su importancia es tal que si los pacientes no son diagnosticados y tratados pueden tener graves consecuencias tanto para la salud física como psiquica y social. Sin lugar a dudas toda persona que tenga facilidad para dormirse durante el día en cualquier actividad que requiera reposo, como puede ser mientras está sentado en un teatro o un cine o en la televisión, precisa de un correcto estudio para determinar si está afecto de un trastorno de sueño. En un elevado porcentaje hallamos algún problema que puede ser solventado. El trastorno más conocido y que afecta a un 6% de la población es la apnea de sueño. Hasta hace pocos años este era un trastorno prácticamente incurable pero hoy en día puede ser muy bien estudiado y en la mayoría de los casos puede ser tratado consiguiéndose una importante mejoría tanto del paciente como de su entorno. Otro de los trastornos de sueño más importantes lo constituye el insomnio el cual se calcula que afecta a un 20%-30% de la población general.


¿Cómo podemos saber si estamos afectos de una apnea de sueño?

Su sospecha es muy sencilla. Normalmente el compañero de cama o habitación es el que pone la voz de alarma cuando comienza a notar unos ronquidos que en ocasiones son tan intensos que incluso le obligan a abandonar la habitación. Junto a ello observa que el supuesto enfermo no respira de una forma normal o regular mientras duerme, sino que de vez en cuando parece que "deje de respirar". Esto último alarma mucho al compañero de cama el cual opta en numerosas ocasiones en golpear al paciente para que se despierte. Ni más ni menos esto que observa es la denominada apnea de sueño, la cual a largo plazo puede acarrear consecuencias de extrema gravedad. Las personas afectadas del síndrome de apnea de sueño pueden tener hasta 400 y 800 pausas respiratorias en una sola noche. Si esto se repite noche tras noche, lo que acostumbra a ser la norma, mes tras mes y año tras año se producen unas severas consecuencias a nivel del sistema cardiovascular. Generalmente las personas afectadas acostumbran a ser obesas, aunque existen casos también en personas delgadas.


¿Es cierto que estas personas se duermen facilmente durante el día?

Estos pacientes, debido a su mal sueño nocturno, presentan una extraordinaria facilidad para dormirse durante el día, pudiéndolo hacer en cualquier momento en que se encuentren relajados. Es muy fácil que se duerman tras las comidas, en el baño, en reuniones o viendo la televisión. Hay personas que se han dormido comiendo, cayéndoles la cabeza encima del plato de la sopa, o fumando produciéndose quemaduras al caerse el cigarrillo. Esto no parece que pueda tener mayor importancia pero si se tiene en cuenta que si alguien con altas responsabilidades sociales o políticas está afecto de esta enfermedad y presenta somnolencia mientras se encuentra en una reunión de alto nivel sus decisiones pueden llegar a ser mal tomadas y ser erróneas y las consecuencias sociales, económicas o políticas importantes, por el simple hecho de no encontrarse plenamente alerta. No nos extrañe que para mantenerse lo más despiertos y atentos posible o bien se pellizquen continuamente en las piernas o bien acudan frecuentemente a lavarse la cara o a tomar cafés, etc.


¿Qué ocurre cuando conducen?

Una de las tareas más relajantes y aburridas pero que precisa de mayor atención es la de conducir automóviles. Muchas de estas personas tienen facilidad para dormirse al volante y tener serios accidentes con consecuencias fatales no tan sólo para ellos sino para los ocupantes de su vehículo y para terceras personas. Podemos decir que si no son diagnosticados y tratados constituyen un peligro público. ¿Qué creen que pensamos nosotros cuando leemos o escuchamos las noticias de esos trágicos accidentes de carretera en los cuales han perdido la vida tantas personas? Hasta que no nos demuestren lo contrario pensamos que el conductor se ha dormido al volante a consecuencia de un trastorno de sueño, probablemente un síndrome de apnea de sueño. Sin duda existen accidentes por exceso de velocidad, por fallos mecánicos, por mal estado de la carretera, por distracción, por consumo de alcohol, etc., pero dada la frecuencia de esta enfermedad cabe pensar que existen numerosos accidentes por haberse dormido al volante. El problema es que si el conductor ha muerto no puede demostrarse que se durmió y si el conductor sobrevive es muy probable que no lo reconozca por miedo a ser despedido, por vergüenza o porque no es plenamente consciente del problema. Es muy probable que nos diga que no sabe lo que le ocurrió. Pensemos que algunos de estas persona pueden ser conductores de vehículos públicos, de aviones, de helicópteros, de barcos, etc. Es un problema más serio de lo que parece a primera vista y que nos traerá consecuencias médico-legales muy probablemente a corto plazo ante el que tendrán que intervenir las autoridades sanitarias y de tráfico para pronunciarse sobre él y tomar medidas. En teoría a estos sujetos se les tendría que denegar el permiso de conducción hasta que no hubieran solventado su trastorno el cual puede ser resuelto con relativa facilidad tras una evaluación por médicos versados en el tema y un estudio completo que incluya estudios de sueño durante una o dos noches.


¿En qué consisten los estudios de sueño?

Dependiendo del trastorno de sueño a evaluar el estudio puede ser simplemente una entrevista clínica con una exploración del paciente y un estudio analítico, cardiológico, radiológico y analítico. En el caso de la evaluación de cualquier trastorno que curse con excesiva somnolencia diurna precisamos siempre de uno o más estudios polisomnográficos. El estudio polisomnográfico es el estudio de sueño por excelencia y consiste en el registro continuo de una serie de señales fisiológicas durante toda la noche, lo cual se efectúa en el laboratorio de sueño. Ello nos aporta una información muy valiosa para el diagnóstico y evaluación de la gravedad de cualquier apnea de sueño y ver sus consecuencias cardiacas y sobre la actividad cerebral a lo largo de la noche. Entre otras cosas se obtiene el llamado hipnograma en el cual observamos la evolución de las diferentes fases de sueño por las que el sujeto viaja a lo largo de la noche, incluyendo la fase de sueño en la que supuestamente soñamos. En algunos casos precisamos añadir al estudio de sueño nocturno un estudio diurno, el cual nos aporta una gran información en todo paciente afecto de somnolencia excesiva durante el día. En muchas ocasiones se necesita efectuar una segunda noche de estudio en la cual normalmente se efectúa un intento de tratamiento mientras se duerme con aparatos totalmente inocuos.


¿Precisa el insomnio de estudios de sueño?

En general puede decirse que el estudio de un insomnio no contempla el paso por un aparato de registro de sueño dado que la información que nos aportará es poco relevante para este trastorno y dado que los estudios de sueño correctamente efectuados son caros sería malgastar el dínero para obtener una muy escasa información. Sólo en casos muy especiales una persona afecta de insomnio precisa de un estudio de este tipo, como puede ser el insomnio secundario a mioclonus nocturno, que consiste en movimientos involuntarios de las piernas durante el sueño. Son múltiples las causas del insomnio y su evaluación precisa de una entrevista larga con el paciente y entre otras cosas de la realización de un calendario de sueño. El tratamiento acostumbra a ser muy complejo y laborioso y sus resultados sólo pueden verse a largo plazo. Por fortuna el insomnio en contra de la hipersomnia es un proceso que en general no acarrea consecuencias físicas para el que lo sufre aunque no por ello no tiene que ser tratado y estudiado.


¿Puede tener consecuencias negativas el sueño?

El dormir no conlleva ningún peligro siempre que se tenga una condición física correcta. En caso contrario pueden aparecer problemas. ¿Cómo va a ser peligroso efectuar una actividad fisiológica que es innata por naturaleza?. No sabemos aún por qué dormimos pero lo que si sabemos es que el sueño es beneficioso y provoca un efecto reparador. El sueño puede tener efectos negativos en el caso en que existan patologías de base que puedan agravarse con el sueño o puedan ser desencadenadas por él. Si estas condiciones son lo suficientemente graves para exacerbarse durante el sueño entonces efectivamente el dormir puede ser problemático. Como ejemplo pensemos en aquellos sujetos con graves dificultades para respirar. Durante el sueño el control de la respiración no es tan bueno como durante la vigilia dado que mientras dormimos perdemos el control voluntario sobre el sistema respiratorio. Es obvio entonces que el paciente respiratorio grave puede empeorar durante el sueño. Si además efectúa pausas respiratorias (apneas) podemos darnos cuenta de la gravedad que supone el sueño para él pero no por el sueño en sí mismo sino por su condición de salud previa. Lo mismo ocurre con los pacientes afectos de enfermedad cardiovascular los cuales pueden verse empeorados por el sueño. Es relativamente frecuente observar a personas con problemas cardiacos o respiratorios que son traídos a los servicios de urgencias por la noche porque han tenido un agravamiento de su enfermedad mientras estaban durmiendo. Esto no tiene que producir ninguna señal de alarma a la población general porque es muy improbable el que una persona relativamente sana pueda tener consecuencias peligrosas mientras duerme. Ello solo se produce en personas con severos problemas de base.


¿Cual es el trastorno de sueño más extraño?

El que tal vez llama más la atención por su espectacularidad es el llamado trastorno del comportamiento del sueño REM. El sueño REM es un tipo de sueño normal en todo ser humano y que se asocia a los sueños. Por medio de complejos mecanismos neuronales, cuando por la noche entramos en este tipo de sueño nuestro cuerpo queda prácticamente paralizado, porque si no fuera así en teoría podríamos levantarnos y literalmente "interpretar" nuestros sueños. Debido a nuestra parálisis fisiológica esto no puede suceder. Hay determinadas personas que carecen de esta parálisis normal y que pueden "interpretar" sus sueños. No nos debe extrañar entonces encontrarnos con sujetos que se atan a la cama para no levantarse mientras duermen y sueñan o para no golpearse o dañar a su compañero de cama, dado que los sueños acostumbran a ser de tipo violento. Es un trastorno que debe ser estudiado a fondo puesto que su tratamiento acostumbra a ser agradecido.


¿Es buena la siesta?

Sin duda alguna el efectuar la siesta conlleva beneficios y tiene su lógica dentro de la fisiología humana. Se ha visto que existe un periodo de tendencia a la inactividad y al sueño que aparece alrededor de las 7 u 8 horas posteriores a haberse levantado de la cama por la mañana. Por tanto la siesta debería de ser vista como un fenómeno normal. Sólo en el caso de que existan problemas cardiorespiratorios la siesta puede no ser beneficiosa como hemos señalado previamente al hablar de los posibles efectos negativos del sueño.


¿Se recupera el sueño perdido?

Se puede estar sin dormir muchas horas pero a largo plazo hay que satisfacer la deuda contraída, lo cual se efectúa durmiendo menos horas de las perdidas. En un sentido matemático la pérdida de sueño no se recupera en su totalidad.


¿Cual es el futuro de los estudios de sueño?

Es muy prometedor dado que cada vez cobran más importancia y son vistos como estudios de alto rendimiento, que ponen de manifiesto problemas que hasta la actualidad pasaban desapercibidos. Cada vez existe una mayor concienciación en la población general y en las autoridades sanitarias de su necesidad para obtener una mejoría de la calidad de vida.


¿Cuales son las normas para poder obtener un buen sueño?

En primer lugar no forzarse nunca a dormir, puesto que lo más probable es que no lo logremos. En caso de no poder dormir una vez en la cama lo que debemos hacer es levantarnos y efectuar cualquier actividad en otro lugar del domicilio, menos intentar dormir. En caso de que nos entre sueño debemos acudir de nuevo a la habitación pero si no se consigue conciliar el sueño saldremos nuevamente de la cama. Esta es una recomendación inicialmente dura de llevar a cabo pero que a la larga conlleva beneficios. Se recomienda que en la cama no se efectúen actividades como leer, ver televisión, escuchar la radio, comer, etc ya que ello interfiere con el inicio y mantenimiento del sueño. Por supuesto no deben tomarse bebidas estimulantes del tipo del café ni bebidas alcohólicas previo al inicio del sueño. Se recomienda mantener un horario ajustado y seguido sobre todo a la hora de levantarse de la cama, aconsejándose levantarse siempre a la misma hora, incluyendo los días festivos y fines de semana. Se ha visto que este simple ejercicio fortalece nuestro reloj biológico interno.


¿Cuantas horas se necesitan dormir?

Aunque la media se encuentra entre las 7 u 8 horas de sueño no todos necesitamos el mismo número de horas para encontrarnos bien. No existe ningún patrón estándar y cada uno de nosotros debe saber las horas de sueño que necesita. El requerimiento de sueño varía según la edad aunque en la vida adulta queda establecido un número determinado de horas de sueño, en la edad avanzada se distribuyen de forma distinta que en el adulto joven.