Las consecuencias negativas del sueño y de sus trastornos

El hecho de dormir no comporta ningún peligro siempre que se tenga una condición física correcta. En caso contrario pueden aparecer problemas. No sabemos todavía porque dormimos pero lo que sí sabemos es que el sueño es beneficioso y conlleva un efecto reparador. El sueño puede tener efectos negativos en el caso de que haya patologías de base que puedan agravarse o puedan desencadenarse con él. Si estas condiciones son suficientemente graves para incrementarse durante el sueño, entonces el dormir puede ser problemático. Como ejemplo pensemos en aquellos sujetos con graves dificultades para respirar. Durante el sueño el control de la respiración no es tan bueno como durante la vigilia, ya que mientras dormimos perdemos el control voluntario sobre el sistema respiratorio. Es evidente entonces que el paciente respiratorio grave puede empeorar mientras está durmiendo. Si además hace paradas respiratorias (apneas) podemos darnos cuenta de la gravedad que ello supone para él, pero no por el sonido por sí mismo sino por la condición de su salud previa. Algo similar ocurre con los pacientes afectados de enfermedad cardiovascular que pueden empeorar con el sueño. Es relativamente frecuente observar personas con problemas cardíacos o respiratorios que son llevadas a los servicios de urgencias por la noche porque han tenido un agravamiento de su enfermedad mientras estaban durmiendo. Esto no debe provocar ninguna señal de alarma a la población general porque es muy improbable que una persona relativamente sana pueda tener consecuencias peligrosas mientras duerme. Esto sólo se produce en personas con severos problemas de base.
Hay que sospechar que sufrimos un trastorno de sueño que necesita ser evaluado siempre que nos sea muy fácil dormir en aquellas horas en las que supuestamente deberíamos estar despiertos o que nos sea difícil dormirnos o continuar durmiendo en aquellas horas en las que supuestamente deberíamos estar durmiendo. Asimismo es probable que presentemos un trastorno de sueño si mientras estamos durmiendo hacemos movimientos o comportamientos inusuales, como pueden ser los movimientos repentinos en la cama, levantarse, caminar, etc. Ante la mínima duda se debe consultar con el médico. Con ello conseguiremos, en primer lugar tranquilizarnos ya que alguien conoce nuestro problema y toma parte de su responsabilidad y en segundo lugar es probable que se pueda resolver. El paciente afectado de un trastorno de sueño a menudo es un paciente cumplejo que requiere un seguimiento y control por diferentes especialistas médicos al servicio de un centro de sueño que deben intentar dar respuesta a todas las quejas que tenga el individuo o a los problemas que se le encuentren. Algunos trastornos de sueño se detectan basándose en su repercusión durante el período en que se tiene que estar despierto. No es vago aquel que durante el día tiene dificultad para permanecer despierto o está cansado al levantarse, no es normal que sea difícil dormirse ni la constante interrupción del sueño ni tampoco es normal hacer ciertos movimientos o conductas mientras se está durmiendo. Todos estos síntomas son señales que nos indican que debemos consultar con el médico. Hay que tener en cuenta que el insomnio se calcula que afecta a un 20% -30% de la población general.
Se puede afirmar que todas las personas en un momento u otro de su vida han tenido, tienen o tendrán un trastorno del sueño de tipo transitorio o permanente. En muchas ocasiones no es el mismo paciente quien es consciente de tener un problema de sueño sino un familiar directo que sufre las consecuencias y que toma la iniciativa de ir a ver a un profesional. No por ello hay que alarmarse dado que la gran mayoría de trastornos tienen escasa importancia. Como ejemplo, son pocos los trastornos de sueño que a menudo sufren los niños y que son físicamente importantes. En este caso lo que provocan es una pesadilla de los padres que no pueden estar totalmente despiertos para cumplir con sus actividades diurnas, con el consiguiente mal estar.
Todo trastorno es muy importante para aquel que lo sufre pero se puede decir que hoy en día los más importantes son aquellos que cursan con excesiva somnolencia diurna. Su importancia es tal que si los pacientes no son diagnosticados y tratados pueden tener graves consecuencias tanto para la salud física como psíquica y social. Sin lugar a dudas toda persona que tenga facilidad para dormirse durante el día en cualquier actividad que necesite reposo, como puede ser mientras está sentado en un teatro o un cine o en la televisión, necesita un correcto estudio para determinar si está afectado de un trastorno de sueño. En un elevado porcentaje encontramos algún problema que puede ser resuelto. El trastorno más conocido y que afecta a un 6% de la población es la apnea del sueño. Hoy en día puede ser muy bien estudiado y en la mayoría de los casos puede ser tratado lográndose una importante mejora tanto del paciente como de su entorno.
El trastorno que puede que nos extrañe más por su espectacularidad es el llamado trastorno del comportamiento del sueño REM. El sueño REM es un tipo de sueño normal en todo ser humano y que se asocia con los sueños. Mediante complejos mecanismos neuronales, cuando por la noche entramos en este tipo de sueño nuestro cuerpo queda prácticamente paralizado pues si no fuera así en teoría podríamos literalmente "interpretar" nuestros sueños. Debido a la parálisis fisiológica normal durante este sueño esto no puede suceder. Determinadas personas tienen este mecanismo de parálisis alterado y pueden "interpretar" sus sueños. No es de extrañar entonces encontrarnos con sujetos que se atan a la cama para evitar levantarse mientras sueñan o para evitar golpear o hacer daño a su compañero de cama, ya que los sueños suelen ser de tipo violento. Es un trastorno que debe ser estudiado a fondo, ya que su tratamiento suele ser muy agradecido.
Aunque la media del tiempo que se necesita dormir se encuentra entre las 7 y 8 horas no todos necesitamos el mismo número de horas para encontrarnos bien. No hay ningún patrón fijo y cada uno de nosotros debe saber las horas de sueño que necesita, las cuales se pueden calcular. El requerimiento de sueño varía según la edad y aunque en la vida adulta queda establecido en un número más o menos fijo de horas, en edades infantiles y avanzadas éstas varían y se distribuyen de una manera diferente que al adulto joven.
Un caso siempre interesante es el de la siesta. Sin lugar a dudas la siesta conlleva beneficios y tiene lógica dentro de la fisiología humana. Se ha visto que hay un período de tendencia a la inactividad y al sueño que surge hacia las 7 u 8 horas posteriores a haberse levantado de la cama por la mañana. Por lo tanto, la siesta debería ser vista como un fenómeno normal. Sólo en el caso de que haya problemas cardíacos o respiratorios la siesta podría no ser beneficiosa, como hemos señalado previamente al hablar de los posibles efectos negativos del sueño.

 

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